Historia de Perros Acostumbrados

Historia de los Perros Acostumbrados

La estancia “El descanso” estaba emplazada en una pequeña elevación, a orillas de un gran lago. Era una inmensa edificación blanca con techo rojo. Varias casas y algunos ranchitos de campesinos estaban también dentro del extenso terreno.

Para cuidar tantas hectáreas, Don Paco, el dueño, contaba con una jauría de perros amaestrados. Estaban educados en las mejores escuelas de perros, eran fuertes y sanos, muy bien alimentados y ladraban al primer ruido, por lo que debían permanecer atados para evitar accidentes.

Durante las tardes calurosas, todos los animales guardianes se tendían a descansar a la sombra de la glorieta. Una de esas tardes pasó por allí un perro vagabundo. La jauría se abalanzó sobre él, pero las cadenas impidieron que fuese herido.

El visitante se sentó a observarlos, pues no podía comprender la razón de tanta furia. Los agresores ladraban sin parar, mostrando sus dientes.

El escuálido vagabundo se quedó allí hasta que los perros se cansaron de ladrar. Impresionado por la corpulencia de los animales, les preguntó:

-¿Por qué ustedes están atados y tan gordos? ¿No les pesan acaso esas cadenas?

Con un atisbo de orgullo, uno de ellos respondió:

-Estamos atados porque somos feroces, porque nuestro trabajo es cuidar la casa del amo, y por eso nos alimentan tan bien.
-Además somos valiosos -añadió otro.
-Y fuimos educados en las escuelas más caras y prestigiosas -dijo un tercero satisfecho.

-¿Pero acaso no quieren correr por los campos? -volvió a preguntar el flaco visitante.

-No necesitamos nada más de lo que tenemos. Aquí nos dan comida y descanso, y sólo nos piden a cambio que ladremos a los desconocidos -argumentó uno de ellos.

-Además, ¿para qué querríamos correr? -preguntó retóricamente otro-. Yo soporto con gusto la cadena. Me hace sentir seguro: la comida nunca me falta.

-Además, mírate: tú estás flaco y demacrado, pueden contarse tus costillas y tu pelo no brilla como el nuestro.

El forastero dijo entonces:

-Pues yo he recorrido muchas estancias como ésta, me he bañado en sus lagos, he marcado sus árboles, he visto los atardeceres en lo alto de los montes y nunca me ha faltado nada. De nada me serviría estar gordo como ustedes si no pudiese conocer las bellezas del mundo. Y diciendo esto se marchó moviendo su rabo.

Los guardianes se miraron, pensando, sin poder decir palabra…

 

Fuente:
Citas y Frases Célebres de Todos los Tiempos.
Edición 2006 | Página 77.

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Una respuesta a “Historia de Perros Acostumbrados

  1. Interesante, la libertad trasciende todas las fronteras; el mundo es algo mas que la comida y las cadenas de los opresores, siempre sera contra natura.

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